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Mecanismos de adaptación
Mecanismos de adaptación del oso Polar (Ursus maritimus)
   El oso polar, el miembro de la familia Ursidae más grande, y sin embargo tal vez el miembro más joven evolutivamente hablando. Se reconoce que los osos datan del Mioceno, hace unos 20 millones de años, y estos no eran más grandes que el tamaño de un perro. Estos crecieron gradualmente y empezaron a vivir en cuevas, extendiéndose por casi toda la tierra, excepto Australia y la Antártida. Se cree que hace unos 200 mil años, cuando los glaciares cubrían Europa, Asia y el Océano Artico estaba congelado, los osos pardos, hambrientos, que vagaban por las helada costas del norte descubrieron un nuevo alimento: las focas. Al principio, tal vez, comían solamente los restos de estas, después comenzaron a atraparlas vivas, sin mas esfuerzo que esperarlas a que salieran a la superficie por sus respiraderos en la nieve. Hace unos 125 mil años, apareció en Eurasia una nueva especia, ya lejos y nueva de los osos pardos. La cabeza y el hocico se alargaron y los dientes se hicieron más pequeños e irregulares, mucho mejor para desgarrar focas, el pelaje se hizo blanco, para confundirse con el entorno. Esos osos blancos empezaron a recorrer grandes distancias para cazar focas, y de allí se empezaron a distribuir por todo el Artico.
   El oso polar habita en lo conocido como el circulo Ártico, y en unas regiones un poco mas al sur, por el lado de Canadá y Alaska; en sí su hábitat comprende un territorio que abarca el Océano Artico, una parte de Canadá, Alaska (por Estados Unidos), Dinamarca (por Groenlandia), Noruega, y la Unión Soviética.
 
 
El oso polar polar llega a pesar los 750 kilos (se han encontrado casos con pesos de hasta 950 kilos), pero en promedio pesan entre los 350 y los 450 kilos, llegando a vivir hasta 32 años de vida. Sus zarpas miden en promedio 22-25 cm de ancho, las cuales usan para nadar o para la caza de focas, golpeándolas con estas.
 
 
El oso polar es protagonista de grandes migraciones hacia territorios mas al sur. Como se sabe el alimento principal del oso es la foca anillada, en el Artico, la cual se alimenta del bacalao de la misma zona. Pues bien, la zona ártica tiene 6 meses de luz solar perpetua, y 6 meses de noche total, debido a su ubicación en la tierra. Durante la fase que comprende la luz total, en la que existe una explosión de vida en dicha zona, y que abarca primavera y verano, existe un gran deshielo del circulo Ártico, el cual empieza en primavera, alcanzando su etapa mas critica en verano; durante esta temporada, y a pesar de la explosión de vida que el sol provoca, el oso polar se ve forzado a migrar mas al sur huyendo de las continuas quebraduras del hielo y continuas fugas de dichos fragmentos, donde este pasa el final de la primavera, el verano y parte del otoño, el tiempo en que el hielo vuelve a recobrar el nivel perdido, casi sin alimentarse y sin hibernar, durante este tiempo duermen o vagabundean. Esta etapa se conoce como hibernación ambulante. En esta época el oso puede perder entre el 30 y el 40 por ciento de su peso corporal. Cuando el hielo regresa al Artico, el oso regresa a él, continuando con su habitual modo de vida casi totalmente desconocido para el hombre. Entre las pocas cosas que se conocen sobre el modo de vida del oso polar es que pasa su mayor parte del periodo invernal cazando por todo el circulo Ártico, desplazándose grandes extensiones. Un collar con radio puesto a una hembra, mostró que esta vagó durante todo el invierno por una superficie de 78,000 kilómetros cuadrados. Las garras del oso polar están adaptadas para el difícil caminar sobre el hielo y la nieve: están recubiertas por la parte inferior de pelo para evitar resbalarse y tener mayor adherencia en superficies lisas. Además, debajo del denso pelaje blanco del oso polar se encuentra una piel negra para la absorción de los pocos rayos solares que lleguen al Ártico. Al contrario de lo que se cree, la enorme capa de grasa del oso polar, la cual puede medir entre los 10 y 15 centímetros, no se usa tanto como aislante térmico, sino como reserva energética para ulteriores temporadas en las que el alimento sea escaso. En una medición de la cantidad de calor emitida por un oso polar hecha mediante infrarrojos se podía observar como la cara y los cuartos delanteros emitían mayor cantidad de calor que las ancas. Esto muestra inclusive la distribución de la grasa corporal en el oso: la mayor parte se almacena en muslos y en las ancas, dejando el trabajo de aislamiento térmico a la piel y pelaje. Para solventar los intensos fríos del Artico, en promedio entre los 50 y 60 grados bajo cero - pero en ocasiones mas, siendo la diferencia entre la temperatura del aire y la del oso hasta de 80 grados -, además de este mecanismo, el oso polar cuenta en su hocico con grandes membranas que calientan y humedecen el aire antes de que este llegue a sus pulmones.

  
Las hembras del oso polar se aparean durante la primavera, cuando todavía es factible cazar y estar en al Ártico, pero los óvulos fertilizados no se comienzan a desarrollar inmediatamente, estrategia llamada implantación demorada, para empezar a almacenar grasa y engordar antes de que se inicien las demandas de la preñez. Durante este tiempo las hembras pueden aumentar su grasa corporal hasta en un 50 por ciento o más, una hembra debe aumentar su peso 180 kilogramos o más para sustentarse a sí y a sus oseznos durante los meses subsecuentes, ya que las hembras pueden perder hasta un 45 por ciento de su peso. Al entrar el verano, la mayoría de los osos se mueve al sur o a las costas, y mientras los machos y las hembras no preñadas pasan el verano y parte del otoño vagabundeando y jugando, las hembras embarazadas construyen madrigueras para pasar el resto del otoño, y parir, al cubierto de las tormentas de diciembre. Los embriones del oso polar empiezan a desarrollarse en otoño. En la madriguera el ritmo cardiaco de la hembra se reduce de quizás 60 latidos en el sueño normal a menos de 30 latidos. Los oseznos nacen para el día de año nuevo, y al nacer pesan aproximadamente medio kilogramo y su pelo es tan fino que es casi invisible. Las madres los nutren con una leche más rica que la de ninguna otra especie de osos, la cual es casi 35 por ciento grasa. La hembra sale de la madriguera para los días de Marzo o Abril, cuando cientos de focas están naciendo. Y así empezar a cazar. La mayoría de las hembras mantiene a sus oseznos con ellas 2 años y medio, pero se ha observado que probablemente una gran abundancia de focas modifique esto aminorando el tiempo, es decir, cuando hay abundancia  es probable que los restos de las focas que queda en el hielo posibilite que los oseznos empiecen a alimentarse de restos y se independicen mas pronto.
   Los osos cazan focas basándose sobre todo en su sentido del olfato mas que en cualquier otro. El olfato de un oso polar al contrario de lo que se supone, es mucho más sensible que el del perro. El oso puede oler a una foca a ochocientos metros de distancia y a dos metros bajo la nieve. El oso emplea para la caza de las focas el acecho o la emboscada. Cuando un oso huele una foca, y esta se encuentra en su continuo ir y venir de la superficie a las profundidades del agua a través de sus respiraderos, el oso tan solo espera al lado del respiradero a que salga y repentinamente echarse a la carga emboscándola. En otras ocasiones cuando un oso huele una foca a distancia o la ve en el horizonte la acecha y repentinamente ataca. En primavera o verano un oso puede cazar nadando bajo el hielo, el cual se rompe rápidamente. Desde la superficie, espía a una foca distante recostada cerca de su respiradero; luego se sumerge por una abertura cercana y nada bajo el agua hacia la foca, asomándose por otros agujeros en el camino para respirar y calcular la distancia y dirección de su presa. Finalmente el oso llega al agujero de la foca y se lanza a través de él.
.   Realmente sobre la cuestión referente al metabolismo y las adaptaciones del oso para conservar su energía y soportar el periodo de ayuno al que se somete durante el verano y parte del otoño se conoce muy poco, así como del metabolismo basal con referencia al número de focas mínimo requerido para estar vivo. Pero se siguen haciendo estudios. Si se toma en cuenta que los estudios sobre el oso polar únicamente se pueden hacer durante la época en la que se encuentra en tierra firme y durante verano y otoño, y que mientras el invierno, en sus paseos en el mar congelado del Ártico, prácticamente se desconoce lo que hace, a excepción de la ubicación de su posición mediante los collares no se sabe nada mas, el oso polar es por consiguiente un animal de difícil estudio. Pero nos encontramos de seguro con una cosa, el oso polar, por mucho, el as de los predadores en las difíciles tierras árticas, un animal cuyo mayor predador es el hombre, y que es capaz de sobrevivir bajo las condiciones y los medios más inhóspitos para muchas de las criaturas sobre la tierra.